Participó activamente con el grupo de intelectuales que reunió el gobernador José Guadalupe Zuno para la reapertura de la Universidad de Guadalajara en 1925. La maestra Irene Robledo puso énfasis en la educación integral, en la participación de la mujer en carreras exclusivas para varones, en la instalación de la Escuela Politécnica y en dar a la cultura una proyección social basada en la libertad para ponerla al alcance de todos.
En 1948, en la Asociación Cristiana Femenina, fundó la primera escuela de trabajo social en Guadalajara, dos años después, ante la imposibilidad de otorgar títulos con validez oficial, se vio obligada a cerrarla. Para Irene Robledo este hecho no significó un obstáculo para llevar a buen fin su proyecto. Convenció a las autoridades de la Universidad de Guadalajara de ese proyecto y en 1950 Fundó el Departamento de Trabajo Social de la Universidad.